Homenaje a mi conejito Esnowy (11-08-2011)



"Ya ha pasado un año desde que te fuiste…

Recuerdo ese día, nunca lo olvidaré….el veterinario te había inyectado el suero con el que te ibas a quedar dormidita para siempre. Ví la última expresión de tus ojos, ví tus ojos apagarse, ví tu cuerpo inmóvil. Recuerdo que mientras estabas "durmiéndote" que te acariciaba, continué acariciándote después de que tus pupilas quedaran dilatadas del todo. No recuerdo el tiempo que pasó, sólo sentí la mano de mi madre invitándome a ir con ella. Mientras acompañaba a mi madre giré mi mirada y ví que poco a poco me iba distanciando de la mesa de operaciones. Sería la última vez que nos veríamos para siempre….
"Amar no es sólo pensar en los sentimientos de uno mismo, sino pensar en lo mejor de la persona querida aún en contra de tus sentimientos". Éstas fueron las palabras que, días atrás, me dijo mi madre. 2 semanas antes te habían detectado una enfermedad, una enfermedad que te había hecho apagar. Ya no eras ese bicho travieso que mordías todo, que comía como un glotón, que no dejaba dormir a la gente con el ruido de sus dientes…tus ánimos se habían apagado, habías dejado de comer. Hasta aquél día que, por una corazonada de mi madre, te lleve al veterinario; y allí me dio la noticia más triste de mi vida. Ya estabas enfermita, eras muy mayor y, aún cuando fuera posible operarte, lo poco que te iba a quedar de vida ya no iba a ser como antes. Yo me aferré hasta el último minuto, pensando en algún modo de salvarte, pensando en llevarte al otro veterinario…pero me vino a la cabeza las palabras de mi madre ""Amar no es sólo pensar en los sentimientos de uno mismo, sino pensar en lo mejor de la persona querida aún en contra de tus sentimientos". Esto fue lo que al final hice, aún en contra de mi voluntad…
Ya ha pasado un año, un año lleno de recuerdos, lleno de sensaciones raras…al principio se me hacía raro no poder abrir la puerta y ponerte la comidita; también me daba la sensación que por la noche sentía el ruido de tus dientes mordiendo algo; también pensaba que detrás de la puerta de tu habitación que tú estarías en una esquina. Pero, sin duda, lo que todavía no me he acostumbrado es estar horas estudiando o navegando por internet sin tenerte en mi ragazo. Recuerdo que eran semanas de exámenes en la universidad, sé que durante el último tiempo no te presté toda la atención que merecías, sé que alguna vez no te limpié muy bien la habitación. Cuánto daría ahora por volver a sentir el tacto de tu pelo, tu cuerpo peludo y que me llenes la ropa de pelillos blancos!!
A día de hoy todavía conservo tu jaulita; también tengo un mechón de pelo y dos fotos en las que salimos tú y yo. Sin contar que, arriba del escritorio, he ido apuntando cada miércoles un "número". Ayer miércoles apunté el número 52. Éste es el número de las semanas que llevo sin ti, éste es el número que me recuerda perfectamente el día que te lleve al veterinario para despedirme de ti. Ha pasado un año y todavía tengo vivo tu recuerdo, el recuerdo de la primera vez que te trajimos a casa en unas navidades, el recuerdo de cuando me estropeabas la ropa que me compraba, el recuerdo de los pelos que desprendías cuando te cogía, el recuerdo de que eras muy malo mordiendo todo! Y sobretodo el recuerdo más gracioso: que hasta los 6 años nunca supe que eras una "conejita", pensé que eras un conejo.
Sé que te prometí que te haría un video de películas. Todavía conservo esas grabaciones que te hice 5 días antes de llevarte al veterinario. No es que me haya olvidado, pero todavía siento un escalofrío de nostalgia cuando veo en un archivo de mi ordenador tu nombre…
Aunque he estado muy triste, aunque he llorado mucho, aunque te he echado mucho de menos…todavía conservo mi mejor recuerdo: el día del veterinario estaba a tu lado cuando te dormías. Hubiera sido más fácil dejarte allí e irme a casa sin verlo "todo". Pero no. Preferí estar ahí contigo. Como dice mi madre "Amar no es sólo pensar en los sentimientos de uno mismo, sino pensar en lo mejor de la persona querida aún en contra de tus sentimientos" pero a lo que yo añado: amar también significa estar en lo bueno y en lo malo.
Hemos estado casi 9 años juntos en lo bueno e, igualmente, hemos estado juntos en tu "último viaje". Y éste es un recuerdo que siempre llevaré conmigo para el resto de mis días, que siempre llevaré en mi corazón y que, aunque tenga hijos, a mis hijos les explicaré que una vez tuve una de las cosas que más he querido en el mundo: a mi conejito Esnowy.
Tu amo nunca te olvidará,
Tu amo te quiere Esnowy y siempre te querrá.
11 de Agosto de 2011

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