sábado, 5 de septiembre de 2009

Cementerio de Perros: Yarko, Husky Siberiano

cementerio de perros
nombre: yarko ( husky siberiano).
nacio : 09-11-96
fallecio : 23-08-09
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MI NANI

Entre todos los cachorros, nos convenciste tú, trepando por nuestro pecho hasta mordernos la barbilla con esa minúscula boquita sin dientes aun. Desde que llegaste a casa, nuestra vida cambió, ya nunca hubo momentos de tranquilidad, tú le dabas emoción a nuestro día a día. Por tu raza y por tu marcado carácter dominante, nos ponías retos diarios que teníamos que superar. Pero ¿sabes? jamás podría plantearme una vida sin que tu pasaras por ella, le faltarían tantas cosas, tantas personas, tantas vivencias, tantos sentimientos, que no la puedo ni imaginar. Las vacaciones o fines de semana contigo eran un cúmulo de anécdotas y situaciones divertidas que contar. Descubres que los paseos significaron perder la timidez, hablar con cualquiera y pasear junto a un desconocido sólo por que”nuestros perros corren jugando por la hierba”. Hablan de sociabilizar a los perros, pero somos los dueños de ellos los que nos volvemos más sociables. Lo mejor de ti, y lo que has dejado grabado en mi mente, no serán tus preciosos ojos, ni la rareza de color de tu pelo, ni siquiera el recuerdo de la infinidad de veces que nos paraban por la calle alabando tu belleza; será siempre tu carácter, tu forma de ser. Tu porte dominante, la “chulería”, con la que incluso pedías un trozo de pan, ese “pasotismo” ignorando los gruñidos o ladridos del resto. Pero, sobre todo, la inteligencia que demostrabas hasta en calcular cuando desobedecernos. De broma, siempre dije que tú no creías ser un perro, que en tu mente eras un señor bajito con abrigo marrón. Pero no tenías razón, sólo un perro puede ser tan fiel, cariñoso, inteligente y sociable sin dejar de tener una personalidad que nos enseñaste a respetar y a querer. De todos los perros que han pasado por mi vida, sólo tú me haces plantearme que no quiero volver a casa si no veo tu carita mientras mueves alegre el rabo. Gracias por estos años que hemos compartido y por todo lo bueno que has dejado en nosotros. Decir que nunca te olvidaremos es tan obvio como doloroso será tu recuerdo, hasta que llegue el día que el dolor de paso a la sonrisa al recordar la imagen de aquel cachorrillo que nos miraba desafiante mientras gruñía, y que hacía que repitiéramos enfadados “eres un cabrón”.

Ya por último darte las gracias por haber tenido carácter hasta el final y haber decidido tú cuando querías irte. Siempre te querremos.